Universidad de Alcalá, 9 de mayo de 2011

 


 

 

El día 9 de mayo de 2011 tuvo lugar en la Facultad de Filología de la Universidad de Alcalá un homenaje al gran hispanista italiano Stefano Arata, de cuya muerte se cumplían los diez años. El acto fue organizado por los profesores J. M. Pedrosa y Héctor Brioso, y por el Departamento de Filología de la Universidad de Alcalá y el Centro de Estudios Cervantinos. Amigos y colegas de Stefano se desplazaron desde diversas universidades y países hasta Alcalá para asistir al homenaje, y muchos colegas más enviaron mensajes en recuerdo del amigo y compañero fallecido en lo mejor de la edad y de la actividad académica. El acto contó con la presencia de Laura Arata, hermana de Stefano, y fue inaugurado con una emotiva conferencia del profesor Marc Vitse (Universidad de Toulouse-Le Mirail), quien fuera maestro de nuestro llorado amigo. Intervinieron, además, la profesora Elizabeth Wright, de la University of Georgia, y la que fue profesora de Stefano en el Instituto Italiano de Madrid.

Aquí abajo, copiamos algunos de los mensajes que enviaron en vísperas de la jornada amigos y colegas de Stefano y que queremos colgar en esta página para dejar constancia de la huella que su persona y su actividad de estudioso ha dejado, y que sigue muy viva todavía hoy, a diez años de su muerte. Un gracias especial a Pepe Pedrosa que nos ha facilitado los textos de estos mensajes.

Aunque no podemos estar en Alcalá para asistir a la jornada de homenaje a Stefano Arata, queremos enviaros un mensaje de recuerdo a quien fue uno de nuestros mejores amigos. Stefano puso toda su ilusión en la creación de la Casa de Lope en Roma y se ocupó con la mayor pasión y el mejor empeño intelectual del teatro del Siglo de Oro porque lo consideraba un ámbito privilegiado de la literatura y de la cultura española que tanto le fascinaban. Diez años después de su fallecimiento le seguimos leyendo para aprender más y lo echamos muchísimo de menos. Johanna Wirth Calvo y Luis Manuel Calvo Salgado.

Fue en noviembre del año 2000 cuando encontré al profesor Arata por primera vez: tenía 20 años y era mi primer curso de literatura española en la universidad. Durante sus clases lo escuchaba extasiado mientras leía en voz alta La Celestina: modulaba su voz en relación con el personaje que representaba, dándole vida. «Y nunca lo has escuchado leyendo el Quijote», me repetían sus apegados estudiantes... Desgraciadamente, no. No conocía bien al profesor Arata. Sólo una vez hablé con él: era mi tan deseado primer examen de literatura. En setiembre de 2001, al comienzo de un nuevo año académico, llevé una flor a su lápida: su influjo fue una fuerza, una personalidad irresistible. Marco Federici.

Apreciados amigos: Muchísimas gracias por la invitación al Homenaje a Stefano Arata, al que apreciaba muchísimo y con el que colaboré en la edición de Las Mocedades del Cid de Guillén de Castro. Lamentablemente ese día tengo clases y no podré acudir a Alcalá, pero me uno, de corazón, a la efemérides. Un cordial saludo. Aurora Egido.

Aunque no podemos estar físicamente en el Homenaje en recuerdo de Stefano Arata, queremos que quede constancia de que tanto yo personalemente como todo el Grupo de Investigación Calderón de la Universidad de Santiago de Compostela nos sumamos a esa Jornada. Un abrazo a todos. Luis Iglesias Feijoo.

Brindo por  Stefano, hispanista hispanófilo, como le hubiera gustado a Unamuno. A la semblanza y etopeya que de él  han hecho certeramente  en primer lugar Fausta  Antonucci y en segundo Giuseppe Di Stefano y Marc Vitse, añado hoy  un  recuerdo personal. Yo le llevaba veinticinco años, más de una generación, y me lo  presentó Carmelo Samonà, con el que se había licenciado creo que a los veintitrés años, pues  era más fácil  abrirse camino en una universidad de reciente fundación como Salerno. En un sistema universitario cerrado y corporativo Stefano  tenía  el  pie en dos estribos: uno en Espana y otro en Italia, acaso con más oportunidades en España que en Italia. Le di dos consejos que cumplió a rajatabla: meterse de cabeza en la biblioteca y archivo de Palacio y,  tarde o temprano, afincarse en Italia. Entonces no  se entraba fácilmente  en Palacio, adonde yo me había asomado gracias a  Luis  Morales Oliver, que  me había presentado a su hija Consuelo, directora de la Biblioteca. De sus frutos a la caza de “inéditos” da cuenta cabal  la semblanza y bibliografia de Fausta. Stefano no se olvidó de enviarme sus separatas: “con affetto e riconoscenza”, la de “El divino” de Miguel Sánchez el 16 de octubre de 1986, y la de “Celestinesca “de mayo de 1988, “Al prof. Gotor con tutto l’affetto”. Entre uno de sus libros me encuentro hoy  un billete del 12-12- 1885, dándome siempre de Usted y “Gentile Prof.Gotor: Mi dispiace non poterle portare le fotocopie a Roma ma, avendo finito i soldi ,mi  è impossibile passare il Natale in Italia. La mia ricerca va avanti discretamente con gli alti e bassi di ogni ricerca. Madrid rimane per me la città più bella d’Europa e, devo confessarle, che i motivi di distrazione sono molti e a fatica o contrastati dal senso di responsabilità. Penso in tutti i casi che tornerò a Roma per la fine di gennaio. Aprofitto l’occasione per inviarle i più affettuosi auguri di Natale a lei e alla sua famiglia”. Creo que con la norma del  “rientro dei cervelli”, Stefano se “incardinó” en la academia italiana, no sin deplorar la supresion de la “cara Virgin”, que lo alejaba del arsenal  y cantera de su investigacion. Con un abrazo a todos los amigos de Stefano. José Luis Gotor.

Te ruego menciones que me adhiero con mucho cariño al Homenaje a Stefano. Estoy, como sabes, en USA hasta finales de mes. Recuerdos Marc y un abrazo. Luciano García Lorenzo.

Quiero unirme desde la distancia a todos cuantos estarán presentes en este acto de homenaje a Stefano Arata. Conservo un emocionado recuerdo de nuestros encuentros, y especialmente de aquella tarde en que vino a comunicarme su hallazgo del texto de "La Conquista de Jerusalén". Esperaba de mí que le confirmara sus hipótesis al respecto ; pero, a decir verdad, pronto me di cuenta de que no necesitaba semejante respaldo: él era el maestro y yo el alumno. Su muerte prematura sigue siendo una pérdida irreparable para nosotros. Jean Canavaggio.

Coincidí con Stefano hace muchos años en un viaje a la recóndita tierra zamorana de Sayago, en compañía de José Manuel Pedrosa, que me lo presentó, y otras dos amigas más. Allí, en Zamora, anduvimos acompañando a Pepe haciendo trabajo de campo, escuchando cancionero y romancero entre fincones de granito, cigüeñales en las huertas y patios del precioso pueblo de Monumenta. Recuerdo de Stefano su curiosidad por todo. Desde luego, por lo que escuchaba de boca de las ancianas, algunas de cuyas fuentes de tanta sabiduría popular tan bien conocía él, pero también por cada detalle que veía en ese paraje tremendo. Todo lo quería saber. Luego, el buen humor, la cordialidad, la cercanía. Se rió mucho esos días. Una vez más le vi. Luego llegó la noticia. Queda su obra, y su recuerdo, al que me sumo en este Homenaje. Josemi Lorenzo Arribas.

No podré estar en Alcalá el 9 de mayo, pero aprecio inmensamente que entre amigos de Stefano se sienta la necesidad de recordar los diez años de su muerte, y que surja espontánea una iniciativa como ésta en España, una tierra que él tanto amó, y no en Roma. Pero hay una parte de Roma que lo recuerda constantemente y que sigue trabajando al amparo de la familia científica y amistosa que él supo crear. Firmo sola, pero somos varios de su grupo, Patrizia Botta.

Stefano era una persona extraordinaria, pletórica de virtudes y contradicciones, como debe ser: caballeroso, coqueto, tierno, arisco, un punto socarrón, curioso, escuchador atento, serio, divertido, vital... Aunque pasara mucho tiempo sin verlo, el reencuentro transcurría como si fuera ayer, como sucede entre los verdaderos amigos. Las primaveras de Madrid ya no son lo mismo sin que aparezca Stefano. Os mando un abrazo grande, grande, a todos los que le echamos de menos. Elena Morales Bastos.

Queridos amigos: nos gustaría poder estar con vosotros el día 9, pero nos es imposible. El recuerdo de Stefano está con nosotros. Os enviamos este breve mensaje de adhesión al acto. Ante la imposibilidad de estar con vosotros, queremos sumarnos a este reconocimiento que hacéis hoy a Stefano, un brillante investigador y un amigo noble y leal. Joan Oleza, Teresa Ferrer. Universidad de Valencia.

Aunque por motivos de trabajo no podremos estar presentes en el homenaje a Stefano Arata en la Universidad de Alcalá, queremos mandar unas palabras de cariñoso recuerdo. Stefano fue compañero nuestro durante un par de cursos, cuando se trasladó a  Vitoria para dar clases a la Universidad del País Vasco. Pudimos entonces apreciar su carisma y simpatia personal, su profesionalidad como investigador, su insomne capacidad de trabajo y su habilidad para interesar a los alumnos. Estuvo poco tiempo con nosotros, pero dejó en sus colegas y alumnos del País Vasco una huella profunda. Hacía algún tiempo que no le veíamos, cuando nos sorprendió la noticia inesperada de su muerte. Nos quedó el vacío de no haber podido despedirnos de él. Paloma Díaz-Mas (CSIC)  y Carlos Mota (UPV/EHU).

Les deseo el mejor éxito en la realizacion de tan entrañable iniciativa. Stefano tenía familia en Palermo y a veces nos encontrábamos fuera de la Academia. Examiné sus trabajos en un tribunal de oposiciones, así que su investigación, en especial la cervantina, es parte de mis conocimientos. La presencia de tantos amigos y de un ponente tan especial como Marc Vitse asegurarán un homenaje culto y conmovido. Reciban todos mis afectuosos saludos. Caterina Ruta.

Siento mucho no poder acompañaros en este día en que recordáis a Stefano. Vuestra admirable iniciativa, que os agradezco de corazón, hace evidente que no se ha ido de nuestro lado el entrañable amigo. Desde luego, de mí sé decir que no pasa mucho tiempo sin que me acuerde de él, de su admirable forma de penetrar en los problemas de la filología, y, sobre todo, de su entrañable forma de ser. A los que le tratamos fue inexorable quererlo. Y es imposible olvidarlo. Qué pena que las clases y un tribunal de tesis me impidan estar con vosotros para hacer aún más denso el recuerdo compartiéndolo. Y para oír una vez más a mi queridísimo Marc. Nadie como él ha sabido mantener ya para siempre el calor de la memoria de Stefano. No conozco un libro mejor de homenaje que el que ideó en honor de nuestro amigo: "Estaba el jardín en flor" recita su título sobre el conmovedor claroscuro de "La vocación de San Mateo" del Caravaggio. Qué precisión de letra e imagen para dar con la sustancia de lo que Stefano era y perdimos. Solo aparentemente. Encuentros como el que Pepe Pedrosa y Héctor Brioso han organizado en Alcalá hacen aún más improbable que el marinero metido a jardinero pueda irse. Germán Vega García-Luengos.

 

ISSN 2532-151X
La Casa di Lope
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